martes, 14 de agosto de 2012

El Centro de mi centro...


Señor, permitime alabarte, bendecirte, adorarte.
Tan a menudo mi oración se convierte en meditación introspectiva
que se refiere a mis propios sentimientos y emociones confusas.
Tan a menudo me encuentro envuelto en rezar una lista de quejas,
o mi atención vaga hacia gente y hechos que habitan en mi mente inquieta.

¿Por qué Señor sigo poniendo mi atención en lo que me separa de Vos?
Vos sos la fuente de toda bondad, belleza y amor.
Me has mostrado tu misericordia en venir a mi
y al elevarme a tu propia vida a través de la vida de tu Iglesia.

Y todavía sigo viviendo como si las miles de las otras cosas
que llenan mi mente necesitasen más atención que Vos.
Ayudame en esta lucha, a hacerte el centro de mi vida interna.
Dame la gracia de la oración!

Mostrame de manera clara como estoy engañándome,
y dame fuerza para seguir esta comprensión.
Por sobre todo Señor, permitime entender que, en y a través tuyo,
todas mis preocupaciones pequeñas serán atendidas.


Vos no desprecias mis preocupaciones,
pero me pides en que confíe en que te ocuparás de ellas,
cuando yo simplemente mantenga mis ojos en Vos y en tu Reino.
Señor, mostrame el camino, amén!

Henri Nouwen

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