jueves, 29 de septiembre de 2016

Compartiendo vida... Las apariencias engañan


Cuando decimos que "las apariencias engañan" queremos expresar que algo o alguien que pensábamos que era de una manera nos sorprende mostrándonos algo que no esperábamos.
Nuestro pensamiento se forma una imagen por lo que vemos a primera vista y, a partir de ahí, nuestras actitudes se enfocan bajo el filtro de esa apariencia.
El aspecto externo de las personas no muestra lo que son por dentro, aunque a veces nos da pistas.
Con frecuencia etiquetamos a las personas sin conocerlas realmente, sólo nos fijamos en lo que nuestros ojos nos transmiten y no pasamos de lo puramente superficial.
Jesucristo fue un hombre moreno, judío, con barba y pelo largo, lleno del polvo de los caminos, de clase humilde, criticado por hacerse llamar "rey de los judíos", amigo de prostitutas y ladrones, nacido en un establo, carpintero... sin embargo... su mensaje, su vida y su palabra lleva 2000 años movilizando al mundo.
¿No creéis que la apariencias realmente engañan? ¡Vivamos con ojos de afecto que miran más allá de lo que ven!

Encar_AM
www.reflejosdeluz.net

Video benéfico para ayudar en la investigación del cáncer infantil

Este vídeo forma parte de un proyecto benéfico de recaudación de fondos para la investigación del cancer infantil organizado por la asociación de padres y madres de niños oncológicos "La Cuadri del Hospi". http://www.lacuadridelhospi.org/

Id por todo el mundo (Octubre Misonero)

Aquella mañana, Jesús salió al encuentro de las mujeres y les dijo que avisasen a sus hermanos para que fuesen a Galilea, porque allí lo verían. Con esta buena noticia los discípulos marcharon al monte que Jesús les había indicado. Allí le vieron y al verle le adoraron. Jesús, entonces, se acercó a ellos y les dijo: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo».

Esta misión que el mismo Jesús comunicó una vez resucitado y que se ha ido viviendo de generación en generación, de cristianos a cristianos, es la misma que nosotros también tomamos ahora. Todos nosotros hemos sido llamados por Jesús para anunciar su evangelio entre los niños y jóvenes, y todos hemos respondido de forma generosa. Por este motivo, por ser Jesús el autor de la llamada, es por lo que nos encontramos reunidos ante su presencia. Para pedirle las fuerzas, el ánimo, la fe y el don necesario para ser fieles a ese mensaje que un día dio a sus discípulos y que ahora nos comunica a nosotros: «Id por todo el mundo y haced discípulos a todas las gentes».

Mi equipaje

Mi equipaje será ligero,
para poder avanzar rápido.
Tendré que dejar tras de mí la carga inútil:
las dudas que paralizan
y no me dejan moverme.
Los temores que me impiden
saltar al vacío contigo.
Las cosas que me encadenan y me aseguran.
Tendré que dejar tras de mí
el espejo de mí mismo,
el 'yo' como únicas gafas,
mi palabra ruidosa.

Y llevaré
todo aquello que no pesa:
Muchos nombres con su historia,
mil rostros en el recuerdo,
la vida en el horizonte,
proyectos para el camino.
Valor si tú me lo das,
amor que cura y no exige.
Tú como guía y maestro,
y una oración que te haga presente:

«A ti, Señor, levanto mi alma, en ti confío,
no me dejes. Enséñame tu camino,
Mira mi esfuerzo. Perdona mis faltas.
Ilumina mi vida, porque espero en ti».

José Mª Rodríguez Olaizola, sj

Tiempo para ti


Mientras...


La vida... con humor

- ¿Te gustan mis gafas nuevas?
- No demasiado
- Son progresivas
- Ah bueno entonces ya me irán gustando

martes, 27 de septiembre de 2016

Compartiendo vida... Cruzar los dedos

El gesto de cruzar los dedos implica que nuestra boca está diciendo algo que no es del todo verdadero, por ese motivo, para paliar nuestra "culpa" cruzamos los dedos en señal de perdón por la mentira que estamos diciendo. Es como si con ese gesto invalidáramos nuestro juramento o lo que pronuncia nuestra boca.
También cruzamos los dedos para invocar a la "buena suerte"... es una especie de amuleto con el que creemos que nuestros deseos se cumplirán.
Pero lo más curioso de todo es que el acto de cruzar los dedos no lo hacemos a la vista de los demás, sino que lo ocultamos. De esa manera solo queda para nosotros.
Me pregunto si al cruzar nuestros dedos todo quedará saldado, si con ello tan solo estamos mintiendonos o invocando a la suerte que es efímera.
Prefiero hacer la cruz de mis dedos a la vista de todos, significando con ello que en la vida es mejor ir con la verdad por delante y que en el gesto de la cruz estoy recordando a Aquel que dio su vida por nosotros para que seamos claros, veraces, sencillos, constantes en nuestros propósitos y firmes en la fe.
Cruzo los dedos en señal de lo que creo pero los cruzo por delante y a la vista de los demás.

Encar_AM
www.reflejosdeluz.net


Compasivos y solidarios

Hermanos, Jesús nos ha recordado su desconfianza radical hacía el dinero porque nos "endurece el corazón", nos hace insolidarios, insensibles a las dificultades de los demás. Oremos.

Padre bueno, queremos ser compasivos y solidarios.

• Padre bueno, que la Iglesia sea ejemplo e invitación a vivir con criterios de justicia y responsabilidad el dinero y los bienes que tenemos.

Padre bueno, queremos ser compasivos y solidarios.

• Padre bueno, que los creyentes seamos solidarios con los que más necesitan, que sepamos compartir y dar para que otros puedan vivir con dignidad.

Padre bueno, queremos ser compasivos y solidarios.

• Padre bueno, que todos nosotros seamos conscientes de la abundancia en la que vivimos y que lo que nos sobra, siguiendo una "austeridad solidaria", salve vidas, dé vida a otros.

Padre bueno, queremos ser compasivos y solidarios.

• Padre bueno, que este lado del mundo, donde vivimos en la abundancia, no nos olvidemos del otro lado del mundo, donde los hombres y mujeres mueren de hambre, de enfermedad y de miseria.

Padre bueno, queremos ser compasivos y solidarios.

• Padre bueno, que todos nuestros mayores que viven solos o en residencias sientan nuestra cercanía y cariño, que nos tomemos en serio acompañarles en su día a día.

Padre bueno, queremos ser compasivos y solidarios.

Padre bueno, que nuestras entrañas se estremezcan ante tanta injusticia e insolidaridad. Concédenos un corazón compasivo y audaz junto a los más desfavorecidos de nuestro mundo. Te damos las gracias por la vida de tu hijo Jesús.

Vicky Irigaray

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Gracias, Señor

Gracias, Señor, porque me ayudas a romper mis cadenas.
Me conoces por dentro y por fuera y sabes muy bien todo lo que me ata
Y me impide seguirte por entero, sin condiciones.
Tú quieres habitar en mi corazón.

Has llamado, has entrado y me has dicho: “Conmigo lo puedes todo.”
Algo dentro de mí empieza a cambiar y mi alma
Comienza a revivir al sentir tu presencia.

¡Qué bueno eres conmigo, Señor!
¡Con qué amor me miras!
A pesar de alejarme tantas veces de ti,

Tú no dejas de estar a mi lado.
A veces parece imposible que pueda cambiar,
Pero ahí estás Tú, Señor, rompiendo mis cadenas.
Rompiendo todas las ataduras que me alejan de Ti.

Aquí estoy, sólo para ti, porque me haces libre de verdad;
Porque me has traspasado el corazón y te he amado,
Porque te he gustado y ardo en deseos de tu amor.
Aquí estoy, sólo para ti, porque eres mi Dios.

Manos unidas

Que seamos, Señor, manos unidas
en oración y en el don.
Unidas a tus Manos en las del Padre,
unidas a las alas fecundas del Espíritu,
unidas a las manos de los pobres.

Manos del Evangelio,
sembradoras de Vida,
lámparas de Esperanza,
vuelos de Paz.

Unidas a tus Manos solidarias,
partiendo el Pan de todos.
Unidas a tus Manos traspasadas
en las cruces del mundo.
Unidas a tus Manos ya gloriosas de Pascua.

Manos abiertas, sin fronteras,
hasta donde haya manos.
Capaces de estrechar el Mundo entero,
fieles al Tercer Mundo,
siendo fieles al Reino.

Tensas en la pasión por la Justicia,
tiernas en el Amor.

Manos que dan lo que reciben,
en la gratuidad multiplicada,
siempre más manos,
siempre más unidas.

Pedro Casaldáliga

lunes, 26 de septiembre de 2016

Pregoneros y profetas

Cuando pase el mensajero
que no me encuentre dormido,
afanado en otras metas,
indiferente a su voz.
Que no sea su relato
semilla que el viento barre
o luz que a nadie ilumina.
Cuando pase el mensajero
que no le vuelva la cara
para esquivar su propuesta.

Se presentará en un libro,
en un verso,
o será estrofa de un canto
que me envuelva.
Vendrá, tal vez, en un amigo,
en un hombre roto,
o en el pan partido.
Le abriré la casa,
pondré en juego el corazón
y escucharé, con avidez,
sus palabras.

Y entonces
me cambiará la vida.


No te enojes


La vida... con humor

- ¡Ring! ¡Ring!
- ¿Sí?
- ¡Doctor mi mujer está a punto de dar a luz!
- ¿Es su primer hijo?
- No, soy su marido

domingo, 25 de septiembre de 2016

Compartiendo vida... Pasar desapercibido

Pasar desapercibido no siempre es fácil.
Con frecuencia nuestras ganas de sobresalir por encima de los demás nos juega malas pasadas en las que el orgullo se pone de manifiesto.
Pasar desapercibido no es cosa de tontos, es cosa de listos y nobles... pues cuando somos capaces de hacer el bien sin necesidad de reconocimientos es porque hemos alcanzado un peldaño más en la subida hacia la autoestima y amor a lo que hacemos.
Las medallas siempre gustan, los aplausos nos engrandecen, las menciones positivas nos impulsan a avanzar... todo eso es bueno pero no debe ser la razón última de nuestro ser y actuar...
Por eso, ¡atrévete a pasar desapercibido! a hacer el bien sin mirar a quien, a entregarte por completo desde lo que eres sin buscar segundas intenciones, a no ser siempre reconocido en tu valía y a parecer "tonto" por no ser el centro de tus mejores escenas.
Cuando nos esforzamos, trabajamos, nos ilusionamos y vivimos todo desde el amor a Dios y a los demás los aplausos, sonoros o silenciosos, llegan solos y son un aliciente para continuar dándote por entero.

Encar_AM
www.reflejosdeluz.net


Paz interior

Señor, tomá mi vida y permíteme vivir serénamente este día.
Abre mi mente a pensamientos positivos.
Saca de mí todo mal sentir hacia los demás.
Libérame del rencor y de mis temores.
Haz posible que yo pueda sentir gozo, amor, compasión,
y permíteme sentirme vivo otra vez.
Ayúdame a aceptar las cosas como son,
a refrenar mi lengua,
a cumplir con mis tareas diarias,
a dar libertad con amor.
Llévate mis preocupaciones por el futuro.
Que yo pueda darme cuenta de que en Tus manos
todo se me provee,
que no tengo control sobre nada sino sobre mí,
y que puedo levantar confiado mi vista hacia el futuro.
Que pueda redescubrir el momento presente,
que es precioso y pasa muy pronto.
Infúndeme ¡Señor! Tu Santo Espíritu de paz y de luz.
Gracias por aceptar mi carga y por hacerla más liviana.
Amén.