lunes, 5 de diciembre de 2016

Recursos de Adviento





Haz de tu Ipad un instrumento para vivir el Adviento 
(Material de la Parroquia Ntra Sra de la Almudena de Zaragoza)
Pincha en este ENLACE

viernes, 2 de diciembre de 2016

Vivir el 2º domingo de adviento, ciclo A

MATEO 3, 1-12
Por aquellos días se presentó Juan Bautista en el desierto de Judea proclamando: - Enmendaos, que está cerca el reinado de Dios. A él se refería el profeta Isaías cuando dijo: Una voz grita desde el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos (Is 40,3). Este Juan iba vestido de pelo de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Acudía en masa la gente de Jerusalén, de todo el país judío y de la comarca del Jordán, y él los bautizaba en el río Jordán, a medida que confesaban sus pecados. Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: - ¡Camada de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Pues entonces, dad el fruto que corresponde a la enmienda y no os hagáis ilusiones pensando que Abrahán es vuestro padre; porque os digo que de las piedras estas es capaz Dios de sacarle hijos a Abrahán. Además, el hacha está ya tocando la base de los árboles, y todo árbol que no da buen fruto será cortado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua, en señal de enmienda; pero llega detrás de mí el que es más fuerte que yo, y yo no soy quién para quitarle las sandalias. Ése os va a bautizar con Espíritu Santo y fuego, porque trae el bieldo en la mano para aventar su parva y reunir el trigo en su granero; la paja, en cambio, la quemará con fuego inextinguible.

RECORRER CAMINOS NUEVOS

Por los años 27 o 28 apareció en el desierto en torno al Jordán un profeta original e independiente que provocó un fuerte impacto en el pueblo judío: las primeras generaciones cristianas lo vieron siempre como el hombre que preparó el camino a Jesús.
Todo su mensaje se puede concentrar en un grito: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos». Después de veinte siglos, el papa Francisco nos está gritando el mismo mensaje a los cristianos: abrid caminos a Dios, volved a Jesús, acoged el Evangelio.
Su propósito es claro: «Busquemos ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos». No será fácil. Hemos vivido estos últimos años paralizados por el miedo. El papa no se sorprende: «La novedad nos da siempre un poco de miedo porque nos sentimos más seguros si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos y planificamos nuestra vida». Y nos hace una pregunta a la que hemos de responder: «¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas que han perdido capacidad de respuesta?».
Algunos sectores de la Iglesia piden al papa que acometa cuanto antes diferentes reformas que consideran urgentes. Sin embargo, Francisco ha manifestado su postura de manera clara: «Algunos esperan y me piden reformas en la Iglesia, y debe haberlas. Pero antes es necesario un cambio de actitudes».
Me parece admirable la clarividencia evangélica del papa. Lo primero no es firmar decretos reformistas. Antes es necesario poner a las comunidades cristianas en estado de conversión y recuperar en el interior de la Iglesia las actitudes evangélicas más básicas. Solo en ese clima será posible acometer de manera eficaz y con espíritu evangélico las reformas que necesita urgentemente la Iglesia.
El mismo Francisco nos está indicando todos los días los cambios de actitudes que necesitamos. Señalaré algunos de gran importancia.
Poner a Jesús en el centro de la Iglesia: «Una Iglesia que no lleva a Jesús es una Iglesia muerta».
No vivir en una Iglesia cerrada y autorreferencial: «Una Iglesia que se encierra en el pasado traiciona su propia identidad».
Actuar siempre movidos por la misericordia de Dios hacia todos sus hijos: no cultivar «un cristianismo restauracionista y legalista que lo quiere todo claro y seguro, y no halla nada».
Buscar una Iglesia pobre y de los pobres. Anclar nuestra vida en la esperanza, no «en nuestras reglas, nuestros comportamientos eclesiásticos, nuestros clericalismos».
José Antonio Pagola

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Ven, Señor


¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? ¡Ahora!
Ven pronto, ven, que el mundo gira a ciegas ignorando el amor que lo sustenta.
Ven pronto, ven, Señor, que hoy entre hermanos se tienden trampas y se esconden lazos.
Ven, que la libertad está entre rejas
del miedo que unos a otros se profesan.
Ven, ven, no dejes ahora de escucharnos cuando tanto camino está cerrado
¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? ¡Ahora!
¿No has de ser la alegría de los probres, de los que en ti su confianza ponen?
¿No has de ser para el triste y afligido consuelo en su pesar, luz en su grito?
¿Quién pondrá paz en nuestros corazones si tu ternura y compasión se esconden?
¿Quién colmará este hambre de infinito
si a colmarlo no vienes por ti mismo?
¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? Ahora

Esperando un bebé muy especial....


Hace muchísimos años cada familia de Israel que esperaba un bebé soñaba con que su niño fuera un bebé muy especial, diferentes a todos los demás. Este niño tan especial era una promesa que Dios le había dado a su pueblo muchos años atrás, cuando los profetas escribieron que un Salvador y Libertador nacería en Israel y los liberaría a todos de la esclavitud.
Fueron pasando los años y los siglos y cada mamá esperaba tener ese bebé 
Nadie sabía cuando nacería el niño, por eso todos los esperaban muy ansiosos. 
El profeta Miqueas reveló el lugar preciso donde el niño iba a nacer; ese lugar era un pueblito muy pequeño llamado Belén. 
Pero pasaron muchísimos años y el bebé no llegaba, ya la gente se estaba olvidando de la promesa, cuando el profeta Daniel muy preocupado por este tema escribió que el ángel Gabriel le había indicado el tiempo exacto en que nacería el Gran Libertador. 
Lamentablemente sus palabras proféticas no fueron bien entendidas por su pueblo en esa época, dado que estaban muy dispersos y vivían en cautiverio. 
Pasó el tiempo y el ángel Gabriel volvió a aparecer, pero esta vez para visitar a una joven, y le trajo noticias muy importantes del cielo. 
Esta joven vivía en una aldea llamada Nazaret, era una joven muy bondadosa, de corazón puro y su nombre era María. 
El ángel Gabriel se acercó a ella y le dijo: "Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú entre las mujeres". 
María no entendía muy bien lo que eso significaba, por eso el ángel Gabriel le habló con voz muy suave y le dijo: "No temas María, porque has hallado gracia delante de Dios, y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quién pondrás por nombre Jesús" 
"El será grande y llamado Hijo del Altísimo, y le dará el Señor Dios el trono de David, su padre, y reinará en la casa de Jacob por los siglos, y su reino no tendrá fin". 
María ya estaba casada con José pero todavía no vivían juntos. Ahora decimos que una pareja está comprometida cuando prometen su amor pero todavía no viven juntos. En esa época se casaban y vivían separados el primer año mientras juntaban dinero y todo lo necesario para luego vivir juntos. 
José era un hombre muy pobre. Él era carpintero y como tal seguramente habrá sido un hombre muy musculoso y fuerte. 
Cuando José se dio cuenta que ella iba a tener un hijo se entristeció mucho. 
¡Se imaginan! 
Él sabía que ese hijo no podría ser de él, dado que si bien era su esposa todavía no vivían juntos. No entendía como su amada lo había engañado. 
Según las leyes de la época, si una mujer engañaba a su marido debían matarla. José sufrió mucho pensando en que iba a hacer. 
El amaba demasiado a María de manera que decidió no denunciarla. A cambio de eso pensó en irse una noche a escondidas y abandonarla. Esta actitud de José hubiera sido muy mal vista por su pueblo. A simple vista significaría que José la había dejado embarazada y se habría fugado. 
Estas cosas no le importaron a José, realmente amaba mucho a María y a pesar de su sufrimiento no quería que la gente hablara mal de ella. 
Cuando José estaba a punto de irse el ángel Gabriel apareció en sus sueños y le explicó todo lo que iba a ocurrir. Le dijo que no tuviera temor y que confiara en María, porque el bebé que ella esperaba sería el "Salvador" 
¡Qué día! 
Cuántas cosas habrían pasado por la cabeza de José en ese momento. Había sido elegido por Dios para ser el papá del Mesías. 
¡Qué responsabilidad!
María y José serían los padres del hijo de Dios. Ellos no eran superhombres, no tenían dinero, eran personas como lo somos nosotros pero que tenían algo muy especial: Ellos conocían sus limitaciones y entregaban sus vidas totalmente a Dios y gracias a esa actitud de humildad ante la vida Dios los iba a capacitar en todo momento para criar a su hijo. 
Dios confiaba en ellos y ellos dependían de Dios.

Desde el Corazón... comparto contigo lo mío


Hola Jesús;
amigo, hermano y Dios mío.

Qué bien me siento
cuando alguien comparte algo suyo conmigo,
o cuando me presta con agrado algo que necesito,
o cuando me da una cosa sin pedirme nada a cambio.

Qué egoísta sería yo, Jesús, si sólo quisiera
que los demás compartieran sus cosas conmigo
y yo no hiciera lo mismo con ellos.

No dejes nunca, Jesús, que caiga en el egoísmo.
No quiero ser alguien que lo quiere todo para él
y no deja nada a los demás.
No quiero ser alguien que sólo se preocupa de sus cosas,
y se olvida de lo que puedan necesitar sus compañeros o amigos.
No quiero ser alguien caprichoso
que siempre está comprándose cosas y más cosas,
para tener más que nadie, o para presumir.

Ayúdame Jesús, a ser una persona
que sabe compartir lo que tiene.
Tú decías que hay más alegría en dar
que en recibir. Y es verdad.
Hay más alegría en compartir
y hacer felices a los demás,
que en tener más y más cosas
para disfrutarlas uno solo.

¡Busca la LUZ!

Busca la luz. No te quedes con una pequeña lámpara o una linternita. Juan no es la luz. La gente que nos encandila no es la luz. Nuestros pequeños o grandes ídolos no son la luz. El Mesías es la LUZ.
La única luz que puede encender nuestra mecha, esa mecha que busca ser prendida por el que es la LUZ. Esa mecha que solo queda satisfecha con una LUZ que ilumina en la oscuridad, que vence a la muerte, que elimina los odios, que nos concede la paz, que guía a aquellos que quieren adentrarse en el camino único de Belén. Y lo hace desde la alegría del brillo que ofrece el Amor.

Preparemos la llegada de Jesús


martes, 29 de noviembre de 2016

Calendario de Adviento desde México

Marco Antonio nos envía desde México un buen calendario de Adviento 2016 en baja, media y alta resolución para compartir desde Reflejos.
Podéis descargarlo AQUÍ
Gracias , Marco Antonio por tu generosidad.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Desde el Corazón... estamos vigilantes

VIGILA y cuida los dones que Dios te ha dado. No es bueno dejar que muera o no sirva para nada, lo mejor que existe en nosotros.

VIGILA tu vida interior. ¿Por qué tanto empeño en la eficacia, en lo que se ve y, tan poco, en el equilibrio de uno mismo?

VIGILA tu vida exterior. No te dejes llevar por las sensaciones. Llena, todo lo que haces y eres, con contenido y verdad.

VIGILA aquello que te produce vértigo o temor. No dejes que, nada ni nadie, perturbe tu derecho a estar y a vivir en paz.

VIGILA las tareas que tienes encomendadas. Dales un cierto sabor cristiano. ¿Que no te atreves? ¿Que es difícil? Dios también lo tuvo complicado para hacerse presente en medio de los hombres

VIGILA tu reloj. No vivas sin sentido. Que no pasen las horas sin un pensamiento para Dios por lo mucho que ama y se acerca hasta la humanidad.

VIGILA tu fe. No es lo mismo ser bueno que ser creyente. No es suficiente ser bueno y dejar de lado a Dios. ¿Dónde está la fuente y la cumbre del bien si no es en Dios?

VIGILA tu compromiso con la Iglesia. Si nos alejamos del calor, podemos coger un resfriado. Si nos alejamos de la Iglesia, podemos contaminarnos con una poderosa neumonía espiritual.

VIGILA tu caridad. Sal al encuentro de algo o de alguien. Prepara el camino al Señor en tu casa, con tu familia, con tus amigos.

VIGILA tu testimonio. ¡Habla de Dios! Comienza a pensar en dónde y cómo instalar el belén, la estrella, un signo cristiano.
Javier Leoz

Recursos para celebrar el día de la Inmaculada Concepción

En ESTE ENLACE de Reflejos de Luz, podrás descargar varios recursos para celebrar la Inmaculada Concepción.


Revístete del Amor de Dios


Mis ojos...  los vestiré de bondad,
para mirar a todos con cariño.
Mis manos... las vestiré de paz
para dar el perdón generosamente.
Mis labios.. los vestiré de sonrisa,
para ofrecer alegría a lo largo de la jornada.
Mis pies... los vestiré de fortaleza,
para dar pasos hacia el encuentro.
En mis dedos
pondré tu alianza, para vivir siempre tu amor.
Mi pecho... lo cubriré con la coraza de la fe,
para seguir sintiendo tu mano protectora.
Mi cuerpo y mi corazón,
los vestiré de oración,
para volverme hacia ti,
Señor, mi amigo.

Adviento, tiempo de abrir puertas


Señor, si no estás aquí, ¿dónde te buscaré estando ausente?
Si estás por doquier, ¿cómo nos descubro tu presencia?
Cierto es que habitas en una claridad inaccesible.
Pero ¿dónde se halla esa inaccesible claridad?
¿Quién me conducirá hasta allí para verte en ella?
Y luego, ¿con qué señales, bajo qué rasgos te buscaré?
Nunca jamás te vi, Señor, Dios mío; no conozco tu rostro...
Enséñame a buscarte
y muéstrate a quien te busca,
porque no puedo ir en tu busca, a menos que Tú me enseñes,
y no puedo encontrarte si Tú no te manifiestas.
Deseando te buscaré,
te desearé buscando,
amando te hallaré,
y encontrándote te amaré.

San Anselmo

Belenes para Navidad

Hoy os ofrecemos una página llena de manualidades muy sencillas que podemos trabajar con nuestros alumnos, el tema de la navidad.  (belenes, adornos Navideños, Papiroflexia, Cartas de Reyes ...).

BELENES para trabajar con niños

Inmaculada María


Ave María, ave.

Madre de la espera y mujer de la esperanza.
Madre de sonrisa y mujer de los silencios.
Madre de frontera y mujer apasionada.
Madre del descanso y mujer de los caminos.

Ave María, ave

Madre del respiro y mujer de los desiertos.
Madre del ocaso y mujer de los recuerdos.
Madre del presente y mujer de los retornos.
Madre del amor y mujer de la ternura.

Ave María, ave

Esperando a Jesús


sábado, 26 de noviembre de 2016

Vivir el 1º domingo de Adviento, ciclo A

MATEO 24, 37-44

Ahora bien, lo que pasó en tiempos de Noé pasará en la llegada del Hijo del hombre; es decir, lo mismo que en los días antes del diluvio la gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca y, estando ellos desprevenidos, llegó el diluvio y arrambló con todos, así sucederá también en la llegada del Hijo del hombre. 
Entonces, dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. 
Por tanto, manteneos despiertos, pues no sabéis qué día va a llegar vuestro Señor. 
Ya comprendéis que si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, se quedaría en vela y no lo dejaría abrir un boquete en su casa. 
Pues estad también vosotros preparados, que cuando menos lo penséis llegará el Hijo del hombre.

CON LOS OJOS ABIERTOS

Las primeras comunidades cristianas vivieron años muy difíciles. Perdidos en el vasto Imperio de Roma, en medio de conflictos y persecuciones, aquellos cristianos buscaban fuerza y aliento esperando la pronta venida de Jesús y recordando sus palabras: «Vigilad. Vivid despiertos. Tened los ojos abiertos. Estad alerta».
¿Significan todavía algo para nosotros estas llamadas de Jesús a vivir despiertos?
¿Qué es hoy para los cristianos poner nuestra esperanza en Dios viviendo con los ojos abiertos?
¿Dejaremos que se agote definitivamente en nuestro mundo secular la esperanza en una última justicia de Dios para esa inmensa mayoría de víctimas inocentes que sufren sin culpa alguna?
Precisamente, la manera más fácil de falsear la esperanza cristiana es esperar de Dios nuestra propia salvación eterna mientras damos la espalda al sufrimiento que hay ahora mismo en el mundo. Un día tendremos que reconocer nuestra ceguera ante Cristo Juez: ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, extranjero o desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te asistimos? Este será nuestro diálogo final con él si vivimos con los ojos cerrados.
Hemos de despertar y abrir bien los ojos. Vivir vigilantes para mirar más allá de nuestros pequeños intereses y preocupaciones. La esperanza del cristiano no es una actitud ciega, pues no olvida a los que sufren. La espiritualidad cristiana no consiste solo en una mirada hacia el interior, pues su corazón está atento a quienes viven abandonados a su suerte.
En las comunidades cristianas hemos de cuidar cada vez más que nuestro modo de vivir la esperanza no nos lleve a la indiferencia y el olvido de los pobres. No podemos aislarnos en la religión para no oír el clamor de los que mueren diariamente de hambre. No nos está permitido alimentar nuestra ilusión de inocencia para defender nuestra tranquilidad.
Una esperanza en Dios que se olvida de los que viven en esta tierra sin poder esperar nada, ¿no puede ser considerada como una versión religiosa de un optimismo a toda costa, vivido sin lucidez ni responsabilidad? Una búsqueda de la propia salvación eterna de espaldas a los que sufren, ¿no puede ser acusada de ser un sutil «egoísmo alargado hacia el más allá»?
Probablemente, la poca sensibilidad al sufrimiento inmenso que hay en el mundo sea uno de los síntomas más graves del envejecimiento del cristianismo actual. Cuando el papa Francisco reclama «una Iglesia más pobre y de los pobres», nos está gritando su mensaje más importante e interpelador a los cristianos de los países del bienestar.
José Antonio Pagola