viernes, 17 de febrero de 2017

Vivir el 7º domingo de TO, ciclo A

MATEO 5, 38-48
Os han enseñado que se mandó: «Ojo por ojo, diente por diente» (Éx 21,4). Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, déjale también la capa; a quien te fuerza a caminar una milla, acompáñalo dos;  al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda. Os han enseñado que se mandó: «Amarás a tu prójimo...» (Lv 19,18) y odiarás a tu enemigo.  Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para ser hijos de vuestro Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos.  Si queréis sólo a los que os quieren, ¿qué recompensa merecéis? ¿No hacen eso mismo también los recaudadores?  Y si mostráis afecto sólo a vuestra gente, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen eso mismo también los paganos? Por consiguiente, sed buenos del todo, como es bueno vuestro Padre del cielo.

UNA LLAMADA ESCANDALOSA

La llamada al amor es siempre atractiva. Seguramente, muchos acogían con agrado la llamada de Jesús a amar a Dios y al prójimo. Era la mejor síntesis de la Ley. Pero lo que no podían imaginar es que un día les hablara de amar a los enemigos.
Sin embargo, Jesús lo hizo. Sin respaldo alguno de la tradición bíblica, distanciándose de los salmos de venganza que alimentaban la oración de su pueblo, enfrentándose al clima general que respiraba en su entorno de odio hacia los enemigos, proclamó con claridad absoluta su llamada: «Yo, en cambio, os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen».
Su lenguaje es escandaloso y sorprendente, pero totalmente coherente con su experiencia de Dios. El Padre no es violento: ama incluso a sus enemigos, no busca la destrucción de nadie. Su grandeza no consiste en vengarse, sino en amar incondicionalmente a todos. Quien se sienta hijo de ese Dios no ha de introducir en el mundo odio ni destrucción de nadie.
El amor al enemigo no es una enseñanza secundaria de Jesús dirigida a personas llamadas a una perfección heroica. Su llamada quiere introducir en la historia una actitud nueva ante el enemigo, porque quiere eliminar en el mundo el odio y la violencia destructora. Quien se parezca a Dios no alimentará el odio contra nadie, buscará el bien de todos, incluso el de sus enemigos.
Cuando Jesús habla del amor al enemigo no está pidiendo que alimentemos en nosotros sentimientos de afecto, simpatía o cariño hacia quien nos hace mal. El enemigo sigue siendo alguien del que podemos esperar daño, y difícilmente pueden cambiar los sentimientos de nuestro corazón.
Amar al enemigo significa, antes que nada, no hacerle mal, no buscar ni desear hacerle daño. No hemos de extrañarnos si no sentimos amor o afecto hacia él. Es natural que nos sintamos heridos o humillados. Nos hemos de preocupar cuando seguimos alimentando odio y sed de venganza.
Pero no se trata solo de no hacerle daño. Podemos dar más pasos hasta estar incluso dispuestos a hacerle el bien si lo encontramos necesitado. No hemos de olvidar que somos más humanos cuando perdonamos que cuando nos vengamos. Podemos incluso devolverle bien por mal.
El perdón sincero al enemigo no es fácil. En algunas circunstancias, a la persona se le puede hacer prácticamente imposible liberarse enseguida del rechazo, el odio o la sed de venganza. No hemos de juzgar a nadie desde fuera. Solo Dios nos comprende y perdona de manera incondicional, incluso cuando no somos capaces de perdonar.

José Antonio Pagola

martes, 14 de febrero de 2017

Miércoles de Ceniza


La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno.
Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar.
La Cuaresma son cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón. Es un tiempo de pedir perdón y perdonar.

¿Sabías que...?
Las cenizas que nos pone el sacerdote provienen de las palmas quemadas el Domingo de Ramos del año anterior.
La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo.
Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por los demás.

Reflexión Miércoles de Ceniza

Jesús en el evangelio nos da pistas seguras para empezar a celebrar la nueva Cuaresma de este año 2017. Nos habla de tres maneras de actuar, o tres medios que nos ayuden en este camino hacia la Pascua de Resurrección: la limosna, el ayuno y la oración.

Al hablar del ayuno, no podemos circunscribirnos a la privación de alimentos en ciertos días. El ayuno es más amplio e importante que eso. Se trata de privarse y prescindir de aquello que no está en línea con las orientaciones y exigencias que marca el evangelio, potenciando en nuestra vida aquello es voluntad de Dios, especialmente el ejercicio de la caridad, la personalización de la fe (máximo en este año), viviendo con mayor intensidad la virtud de la esperanza cristiana.

La limosna ha sido siempre una expresión concreta del amor al prójimo. Siempre ha sido un ejercicio cristiano. Pero en los tiempos que corremos, de paro laboral generalizado, la urgencia es mayor. Cuando la pobreza aumenta, el compartir se hace más necesario. Y finalmente, la oración.

Alguien ha definido la oración como “la respiración del alma”. Nadie puede vivir sin respirar. Así mismo, ningún cristiano puede llevar una vida cristiana de calidad, si no reza. Tal vez, la falta de oración sea una de las mayores causas, en una buena parte de cristianos, de la indiferencia y de la falta de coherencia en su vida.

Con el Miércoles de Ceniza comenzamos prácticamente la Cuaresma. Jesús tuvo su cuaresma en el retiro del desierto. A él se retiró para tratar de ver con más claridad lo que el Padre esperaba de él. Es difícil que Dios hable entre el bullicio, cuando tenemos la mente llena de preocupaciones ajenas al plan de Dios. Por eso la Cuaresma debe ser un espacio de mayor reflexión, silencio interior y discernimiento. Por eso la conversión no depende, ni consiste, en lo que yo crea que debo hacer, sino en lo que Dios me pide. Por eso hay que “escuchar”. Y se trata, fundamentalmente, de llegar a celebrar la Pascua de este año, un poco más resucitados. Habiendo vencido un poco más a los miedos, a la desconfianza, a la falta de sensibilidad creyente. Haber vencido un poco más a la muerte, esperando la resurrección final que nos una definitivamente con Dios. Se trata de poner un poco más de paz y orden en nosotros mismos, haciendo que nuestros pensamientos, nuestros deseos, y nuestras actitudes estén más en sintonía con el evangelio, y con mayor decisión en el seguimiento de Cristo. No es un tiempo de grandes penitencias, ni grandes sacrificios, sino de grandes o pequeñas superaciones de nuestras indolentes perezas para servir mejor al Reino de Dios, en  la fraternidad, la compasión, la solidaridad y la justicia.

En el camino de nuestra vida hay demasiadas piedras en el camino, que nos impiden caminar. Ir apartando esas piedras, y despejar el camino, para que el “Ven y sígueme” de Jesús, sea posible.

Félix González
http://blogs.21rs.es/corazones/2013/02/10/miercoles-de-ceniza/

Dieta para ayunar en Cuaresma


Comienza la Cuaresma, tiempo de buenos propósitos y mejores intenciones, tiempo de penitencia y conversión, tiempo ideal para bajar esos kilos de más… Kilos que no se depositan en el abdomen, sino que van directamente al corazón, y que afean, y de qué forma, nuestra vida de cristianos, de amigos de Jesús… Ha llegado el momento de ponerse en forma. Por delante, cuarenta días para lograr un corazón en línea… ¿Te animas? ¡Toma nota! El Dietista por excelencia, Jesús de Nazaret, te aconseja

Ayuna de insultos, palabras vulgares y golpes sobre la mesa o sobre el hermano, y date un atracón de palabras amables, abrazos apretados y gestos conciliadores.
Ayuna de egoísmos, paseos en torno al ombligo y espejitos mágicos, y llénate con las preocupaciones, las inquietudes y las necesidades de tus hermanos.
Ayuna de pesimismo, derrotismo fácil y caras largas, y llénate de confianza en Dios, de las pequeñas luchas de cada día y de sonrisas sinceras y esperanzadoras.
Ayuna de juicios a la ligera, críticas despectivas y reproches destructivos, y mastica palabras de ánimo, consejos positivos y llamadas de atención constructivas.
Ayuna de marcas famosas, últimos modelitos y modas pasajeras, y saborea tu propia personalidad, tu carácter más auténtico y tu moda más genuina (la que brota del corazón, la que no se ve pero se siente).
Ayuna de desidia, apatía e indiferencia, y devora compromiso, inconformismo ante las injusticias y ganas de cambiar el mundo, empezando por tu entorno más cercano.
Ayuna de pedir papeles, de cerrar puertas y de clasificar personas, y empáchate con los papeles del corazón, con puertas sin mirilla y con seres humanos que son todos ellos tus hermanos, tu familia.
Ayuna (y valga la redundancia) de un ayuno falso (bajo en calorías del corazón) de una limosna interesada (algo sacaré de todo esto) y de una oración obligada (toca, que lo vamos a hacer) y paladea un ayuno verdadero, una limosna solidaria y una oración comprometida.
Finalmente ayuna de creerte que tú solito puedes llevar adelante esta dieta, e ingiere el convencimiento y la fe de que, Jesús de Nazaret, está contigo, y si quieres y lo pides, te ayudará a conseguir un corazón lleno de vida.

En base a un artículo de José María Escudero

Ayunar, orar y compartir


CUARESMA. No tiene que ser un tiempo molesto, negativo.
Tomar la palabra PENITENCIA en sentido malo es no saber que significa:
CAMBIO. Y vivir el proyecto de Jesús no puede traernos sino CALIDAD de vida y PLENITUD.

Entramos en una etapa de CUARENTA días para preparar la VIDA TOTAL. Hay que despertar toda nuestra mejor sensibilidad para poder captar lo mejor de la existencia.
Que no se nos pase ningún detalle para darnos cuenta de por dónde pasa la VIDA. Atentos-as a todo lo que nos pueda dar pistas para reconocer al RESUCITADO. Avivar los "fuegos interiores" para que "arda nuestro corazón" cuando Jesús vaya en nuestro caminar.

Y este trabajo debe cooperar nuestro ser ENTERO.

- AYUNAR. No es simplemente "dejar de comer". Es otra cosa. Es tener a nuestro cuerpo en "tensión"
para que nos ayude a no compensar con los alimentos lo que tendríamos que incorporar de nuevo en la vida.
Alimentarse es necesario.Ser un "tragón" no nos ayuda a pensar en la nueva vida que nos llama. Ser comedido, comer lo conveniente y en su medida, sí que prepara al cuerpo para nuevas aventuras. Tener "grasas acumuladas" impide "volar". Lograr ser parco y austero en la mesa..sin exagerar,claro.

- LIMOSNA. Tampoco es dar unos pesos a quien pide en la calle. Es tener sentido del COMPARTIR. Es darnos cuenta de que será nuestro todo lo que demos. Es "devolver" lo que es de los demás.
Y hacerlo de manera sencilla y fácil.La vida resucitada no se pueda captar con demasiadas cosas en la mochila. "Todo lo que me has dado ya era mío", decía un poeta chileno. Y tenemos mucho que es de los demás,lo tenemos solamente en depósito,no es nuestro. Repartir, donarse...

- ORACIÓN. No es estar charloteando todo el día con Dios. Es Él el que habla. Tenemos que SABER ESCUCHAR.
Destupir los canales que nos unen a la divinidad para que haya una comunicación perfecta. Los sonidos de la vida solo se oyen con el corazón... quitar ruidos e interferencias para captar la "música celestial" que el Dios de la vida siempre está emitiendo.

TRABAJAR estos tres medios durante CUARENTA días para estar muy sensibles a la vida resucitada.

" Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso.
Señor,me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza" Salmo 50

AYUNAR, ORAR Y COMPARTIR...
NUESTRO PROGRAMA CUARESMAL.
S H A L O M.

Padre Vicente Casañas o.p.
Misionero Dominico en Chile.

En cuaresma... aprovecha la oportunidad


Entrar en Cuaresma es inaugurar
un tiempo fuerte de penitencia y conversión...
aprovecha la oportunidad.
Entrar en Cuaresma es una llamada a salir de nosotros,
de nuestras casas, de nuestros prejuicios,
de nuestros intereses, gustos y comodidades...
sal de ti y ves hacia el otro.
Entrar en Cuaresma es afrontar la realidad personal
y dejarse juzgar por la Palabra de Dios...
descúbrete, acéptate, conviértete.
Entrar en Cuaresma es dejar poner nuestro corazón
en la sintonía del corazón de Dios...
practica la com-pasión que hace hermanos.
Entrar en Cuaresma es vaciar nuestras manos,
saber renunciar a nuestras seguridades,
a aquello que nos esclaviza...
libérate para poder abrazar.
Entrar en Cuaresma
es saber caminar con otros creyentes
que buscan a Dios
siguiendo a Jesús en Espíritu y en Verdad...
¡Buen camino!

Juego de la Oca para Cuaresma


Instrucciones:
SEÑALES: como las ocas "De señal en señal sigo el camino cuaresmal"
DOMINGOS: avanzo 3 casillas (número de Dios) "Con la alegría del domingo doy un brinco"
CRUCES nº 16 y 31: se intercambia la casilla, se avanza o se retrocede según en la que se caiga.
PARADA nº 24: Dos turnos sin tirar "Al encontrar a Jesús me paro a orar"
PARADA nº 37: Un turno sin tirar "Al mirar Jerusalén me paro a disfrutar"
ENTRADA nº 39: "Por no ir con cuidado me voy a la salida helado"

Las casillas se articulan según la liturgia dominical del ciclo B y los días de la Semana Santa:
Miércoles de ceniza (1)
Pan, los reinos y la adoración nos llevan al domingo de las Tentaciones (2-5)
Caminar, el monte Tabor, Pedro, Santiago y Juan nos llevan al domingo de la Transfiguración (6-12)
Templo, palomas, cruz, monedas y látigo nos llevan al domingo de la Purificación del Templo (13-19)
Tiniebla, serpiente de Moisés, el mundo, Jesús y la acogida nos llevan a ver a Jesús como la LUZ (20-26)
Escuchar, ver, la acción de Dios, la cruz y la vista al cielo nos llevan a ver la semilla del Amor (27-33)
La acción y la palabra de Jesús nos conducen a Jerusalén (34-40)
Lunes Santo, María ungió los pies de Jesús (41)
Martes Santo, Judas se marcha de la cena (42)
Miércoles Santo, los sacerdotes acuerdan la entrega de Jesús con Judas (43)

(Sólo tienes que imprimir y plastificar y ¡¡¡ A JUGAR !!!

Juntos en Cuaresma


Somos comunidad. Juntos caminamos en este tiempo de Cuaresma hacia Jesús. Juntos nos cuidaremos en esta ruta, porque el amor es nuestra seña. Juntos nos ayudaremos con el ayuno que Dios quiere (la misericordia),  la limosna (el compartir) y la oración (la unión de corazones con el Señor). Juntos y con la proximidad del Espíritu, tan discreto y tan buen acompañante.

¡Qué tiempo tan espléndido para hacerlo realmente en comunión! Preocupados unos por otros, sin individualismos, teniendo una mirada más amplia que la propia.

La Cruz será nuestra señal y nos guiará. Acoger la cruz, cargar con ella, asumirla, llevarla con garbo y alegría. Ser pequeños Cirineos con los que no puedan con ese peso. Cuaresma, tiempo de solidaridad.

Si las fuerzas decaen, ya vemos dónde anda la gasolinera: ayuno, limosna y oración. Tan sencillo y, a veces, cómo nos aturrullamos en el camino.

Nos encontraremos con baches y con dificultades. Tropezaremos en la piedra (¿cuántas veces?). No importa. El perdón de Dios es más grande que nuestras caídas y torpezas.

Y, al final, Cristo Resucitado, que vence al pecado y a la muerte. Hacia Él caminamos. ¡Buena ruta, hermanos!

Recursos para el Miércoles de Ceniza

Miércoles de Ceniza "Comenzamos la travesía con Jesús"

domingo, 12 de febrero de 2017

Vivir el 6º domingo de TO, ciclo A

MATEO 5, 17-37
¡No penséis que he venido a echar abajo la Ley ni los Profetas! No he venido a echar abajo, sino a dar cumplimiento: porque os aseguro que antes que desaparezcan el cielo y la tierra, ni una letra ni una coma desaparecerá de la Ley antes que todo se realice. Por tanto, el que se exima de uno solo de esos mandamientos mínimos y lo enseñe así a los hombres, será llamado mínimo en el reino de Dios; en cambio, el que los cumpla y enseñe, ése será llamado grande en el reino de Dios: porque os digo que, si vuestra fidelidad no se sitúa muy por encima de la de los letrados y fariseos, no entráis en el reino de Dios. Os han enseñado que se mandó a los antiguos: «No matarás (Éx 20,13), y si uno mata será condenado por el tribunal». Pues yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será condenado por el tribunal; el que lo insulte será condenado por el Consejo; el que lo llame renegado será condenado al fuego del quemadero. En consecuencia, si yendo a presentar tu ofrenda al altar, te acuerdas allí de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, ante el altar, y ve primero a reconciliarte con tu hermano; vuelve entonces y presenta tu ofrenda. Busca un arreglo con el que te pone pleito, cuanto antes, mientras vais todavía de camino; no sea que te entregue al juez, y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que no pagues el último cuarto. Os han enseñado que se mandó: «No cometerás adulterio» (Éx 24,14). 28 Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer casada excitando su deseo por ella, ya ha cometido adulterio con ella en su interior. Y si tu ojo derecho te pone en peligro, sácatelo y tíralo; más te conviene perder un miembro que ser echado entero en el fuego. Y si tu mano derecha te pone en peligro, córtatela y tírala; más te conviene perder un miembro que ir a parar entero al fuego. Se mandó también: «El que repudia a su mujer, que le dé acta de divorcio» (Dt 24,1). 32 Pues yo os digo: todo el que repudia a su mujer, fuera del caso de unión ilegal, la empuja al adulterio, y el que se case con la repudiada comete adulterio. También os han enseñado que se mandó a los antiguos: «No jurarás en falso» (Éx 20,7) y «cumplirás tus votos al Señor» (Dt 23,22; Nm 30,3). Pues yo os digo que no juréis en absoluto: por el cielo no, porque es el trono de Dios; por la tierra tampoco, porque es el estrado de sus pies» (Is 66,1); por Jerusalén tampoco, porque es la ciudad del gran rey» (Sal 48,3); no jures tampoco por tu cabeza porque no puedes volver blanco ni negro un solo pelo. Que vuestro sí sea un sí y vuestro no un no; lo que pasa de ahí es cosa del Malo.

NO A LA GUERRA ENTRE NOSOTROS

Los judíos hablaban con orgullo de la Ley de Moisés. Según la tradición, Dios mismo la había regalado a su pueblo. Era lo mejor que habían recibido de él. En esa Ley se encierra la voluntad del único Dios verdadero. Ahí pueden encontrar todo lo que necesitan para ser fieles a Dios.
También para Jesús la Ley es importante, pero ya no ocupa el lugar central. Él vive y comunica otra experiencia: está llegando el reino de Dios; el Padre está buscando abrirse camino entre nosotros para hacer un mundo más humano. No basta quedarnos con cumplir la Ley de Moisés. Es necesario abrirnos al Padre y colaborar con él para hacer la vida más justa y fraterna.
Por eso, según Jesús, no basta cumplir la Ley, que ordena «no matarás». Es necesario, además, arrancar de nuestra vida la agresividad, el desprecio al otro, los insultos o las venganzas. Aquel que no mata cumple la Ley, pero, si no se libera de la violencia, en su corazón no reina todavía ese Dios que busca construir con nosotros una vida más humana.
Según algunos observadores, se está extendiendo en la sociedad actual un lenguaje que refleja el crecimiento de la agresividad. Cada vez son más frecuentes los insultos ofensivos, proferidos solo para humillar, despreciar y herir. Palabras nacidas del rechazo, el resentimiento, el odio o la venganza.
Por otra parte, las conversaciones están a menudo tejidas de palabras injustas que reparten condenas y siembran sospechas. Palabras dichas sin amor y sin respeto que envenenan la convivencia y hacen daño. Palabras nacidas casi siempre de la irritación, la mezquindad o la bajeza.
No es este un hecho que se dé solo en la convivencia social. Es también un grave problema en el interior de la Iglesia. El papa Francisco sufre al ver divisiones, conflictos y enfrentamientos de «cristianos en guerra contra otros cristianos». Es un estado de cosas tan contrario al Evangelio que ha sentido la necesidad de dirigirnos una llamada urgente: «No a la guerra entre nosotros».
Así habla el papa: «Me duele comprobar cómo en algunas comunidades cristianas, y aun entre personas consagradas, consentimos diversas formas de odios, calumnias, difamaciones, venganzas, celos, deseos de imponer las propias ideas a costa de cualquier cosa, y hasta persecuciones que parecen una implacable caza de brujas. ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos?». El papa quiere trabajar por una Iglesia en la que «todos puedan admirar cómo os cuidáis unos a otros, cómo os dais aliento mutuamente y cómo os acompañáis».
José Antonio Pagola

sábado, 11 de febrero de 2017

Gracias, Señor

GRACIAS, SEÑOR

Por todo lo que me das. Gracias por los días de sol y los nublados tristes. Por las tardes tranquilas y las noches oscuras. Gracias por la salud y la enfermedad. Gracias por las penas y las alegrías. Gracias por todo lo que me prestaste y luego me pediste. Gracias por el amor y por todo lo hermoso y dulce. Gracias por las flores y las estrellas. Por la existencia de los niños y las almas buenas. Gracias por la soledad, por el trabajo, por las inquietudes y las lágrimas. Gracias por todo lo que me acerca a ti. Gracias por haberme conservado la vida. Gracias por haberme dado abrigo y sustento.

¿QUÉ ME DARÁS EN ESTE NUEVO DÍA?

Lo que quieras, Señor, pero te pido FE para mirarte en todo, ESPERANZA para no desfallecer y CARIDAD para amarte cada día más y para hacerte amar de los que me rodean.

Dame PACIENCIA y HUMILDAD, desprendimiento y generosidad. Dame, Señor, lo que tú sabes que me conviene y yo no sé pedir. Que tenga el corazón abierto, el oído atento y las manos activas y que me halle siempre dispuesto a hacer tu santa voluntad.

Derrama, Señor, tus gracias sobre todos los que amo y concede tu PAZ al mundo. En tus manos me pongo, haz de mí lo que tú quieras.

Decálogo del catequista

1.Es consciente de que continua la obra de Jesús. Intenta despertar el gusto por las cosas de Dios. El conocimiento y la escucha de la Palabra de Dios.
2.No es independiente. Está en comunión con toda la Iglesia. Su misión no es hablar de aquello que le parece sino de aquello que debe: Jesucristo es la Salvación.
3.Procura dar testimonio desde su fe. No es un profesional de la enseñanza. Su vida cristiana será el mejor recurso y el insustituible pilar para su apostolado.
4.Presenta y confía a Dios su responsabilidad. Sabe que, en la oración, está su fuerza y que por lo tanto el Señor, en el silencio y en la reflexión, le indica el camino a seguir.
5.Es responsable en su formación. Asiste con entusiasmo a la formación de catequistas. Habla, con conocimiento y  consistencia, de las verdades fundamentales del cristianismo y de la Iglesia.
6.San Pio X llegó a decir “Ser catequista es el apostolado más grande de nuestros días”. El catequista es consciente de que, su misión, es hacer llegar el mensaje de salvación donde educadores o padres no pueden o no están interesados en hacerlo.
7.No siente el agobio del tiempo. El catequista siempre dispone de tiempo para Dios. Es sabedor de que, el Padre, merece una dedicación entregada, confiada y sin excusas.
8.El secreto del catequista no está en sus habilidades. Su poder y su rearme está en la Eucaristía. Un catequista sin Eucaristía es como un río cuyo cauce puede secarse en cualquier momento.
9.Es reflexivo y metódico. Prepara con tiempo su catequesis. No es buena la improvisación. Entre otras cosas, la invención, significa rutina, desencanto y falta de respeto hacia los demás.
10.Supera las dificultades. Sabe que, la fe, es mirar a la cruz. Y, en la cruz, Jesús nos habla de la confianza. Nos invita a esperar contra toda esperanza. ·”Todo lo que hagáis a estos pequeños, me lo hacéis a mí”

P. Javier Leoz

Mañana será un nuevo día

A veces no nos sentimos como quisiéramos sentirnos.
A veces no logramos lo que quisiéramos lograr.
A veces las cosas que suceden no tienen sentido.
A veces la vida nos lleva por caminos que están fuera de nuestro control.
En esos momentos, sobre todo, es cuando necesitamos a alguien
que nos entienda en silencio y esté presente con su apoyo.
Quiero que sepas que estoy a tu lado en todo, y que recuerdes que,
Aunque las cosas pueden ser difíciles hoy, mañana será un nuevo día.

El que ama la libertad no ama una vida cómoda

Se pronuncia la palabra «libertad» e inmediatamente algunos piensan: «Puedo hacer lo que quiera»; o, incluso, «puedo hacer lo que me da la gana»
Se pronuncia la palabra «libertad» e inmediatamente otros piensan: «éstos tienen la intención de hacer algo malo».

Y, Jesús, toma la palabra y dice:

«Si os mantenéis en mi Palabra seréis mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres»
(Jn. 8, 31)

Y, desde entonces, es verdaderamente libre, no quien hace lo que le parece, sino aquel que logra renunciar a todo aquello que le impide ser él mismo y logra elegir el camino que le lleva a la plenitud. La libertad es inseparable de la vocación personal, de la voz que con fuerza Dios pronuncia en lo más hondo de nuestro ser.

La verdadera libertad comienza aquí: dándome cuenta de que soy llamado, de que soy requerido para ser fiel a mi mismo, para ser fiel al proyecto de vida buena y bella que Dios, al crearme, pensó para mi.

Por eso, la libertad no es apetencia, ni camino desviado. Es vocación de fidelidad. Piensen lo que quieran los superficiales: el que ama la libertad ama un camino difícil. No busca soluciones fáciles. Al contrario, reivindica, defiende, una incómoda responsabilidad: mantener la fidelidad a la Verdad.

El camino de la libertad es duro porque asume y defiende siempre la verdad. Y a esto se debe añadir que muchas veces los demás hacen que este camino sea más difícil aún. Hay una especie de cruel oposición a la vida del hombre y la mujer que luchan por su libertad.

Señor, que nadie ni nada me separe de tu verdad; que sepa renunciar a todo aquello que me impide ser fiel a la voz que tu pronuncias en mi interior; que aprenda, con paciencia, a recorrer las sendas de la libertad para que mi vida sea fuente de luz, sea fuente de amor para los demás.

Reflejo de Amor (Oración)


Tú que estás por encima de nosotros,
Tú que eres unos de nosotros,
Tú que estás también en nosotros,
haz que todo el mundo te vea también en mí
y que yo te prepare el camino.

Que te agradezca todo lo que me ocurre
que no olvide la miseria de los demás.

Guárdame en tu amor,
como quieres que los demás
permanezcan en el mío.
Que todo lo que forma parte de mi ser
sirva para tu alabanza
y que no desespere jamás.
Porque yo estoy en tu mano
y en Ti está toda fuerza y toda bondad.

Dame un corazón puro para que te vea,
un espíritu humilde para que te escuche,
el espíritu de amor para que te sirva,
el espíritu de fe para que permanezca en Ti.

Tú, a quien no conozco,
pero a quien pertenezco.
Tú.

Comienza el día


Haz como los pájaros: comienza el día cantando. 
La música es alimento para el espíritu.
Canta cualquier cosa, canta desafinando, pero canta.
Cantar dilata los pulmones y abre el alma para todo lo bueno que la vida le ofrece.
Si insistes en no cantar, por lo menos escucha mucha música y déjate llevar por ella.
Ríete de la vida, ríete de los problemas, ríete de ti mismo. 
La gente comienza a ser feliz cuando es capaz de reírse de sí misma. 
Ríete de las cosas buenas que te suceden. 
Ríete abiertamente para que todos se puedan contagiar de tu alegría.
El buen humor, así como el mal humor, se contagian. 
¿Cuál de ellos vas a escoger?
Si estás de buen humor, las personas a tu alrededor 
también lo estarán y eso te dará más fuerza.
Lee cosas positivas.
Lee buenos libros, lee poesía, porque la poesía es el arte de aceitar el alma. 
Lee romances, historias de amor, o cualquier cosa 
que reavive tus sentimientos más íntimos, y más puros.
No dejes escapar las oportunidades que la vida te ofrece, no vuelven. 
No eres tú que está pasando, son las oportunidades que dejaste ir.
Ninguna barrera es infranqueable si estás dispuesto a luchar contra ella. 
Si tus propósitos son positivos, nada podrá detenerlos. 
No dejes que tus problemas se acumulen, resuélvelos lo antes posible.
Habla, conversa, explica, discute y perdona: el silencio mata. 
Exterioriza todo, deja que las personas sepan que las quieres, 
que las amas, que las necesitas. 
¡Amar no es vergüenza, por el contrario, es lindo!
No seas aburrido... ¡Tú puedes! ¡Todos podemos!
Entonces ... ¡¡¡Vamos!!!
¡VIVE MEJOR!

Sencilla reflexión

Goza con lo que tienes... Olvida lo que te duele... Lucha por lo que quieres... Valora lo que posees... Perdona a los que te hieren... Disfruta a los que te aman...
Nos pasamos la vida esperando que pase algo... Y lo único que pasa es la vida.
No entendemos el valor de los momentos hasta que se han convertido en recuerdos.
Por eso, haz lo que quieras hacer, antes de que se convierta en lo que te gustaría haber hecho. No hagas de tu vida un borrador, tal vez no tengas tiempo de pasarlo a limpio...