domingo, 16 de julio de 2017

Compartiendo vida... Ten valor


Ten el valor para subir la montaña de la vida,
ten el valor para perder el miedo, ese que no te deja ver
que una vez arriba sabrás lo grande que puedes ser.
Te vas a sorprender, cuando mires hacia abajo., y veas el camino recorrido, tu lucha por conseguir tus sueños, ¿recuerdas aquellos instantes en los que miraste a la montaña tan grande y que las ocasiones en que dudaste poder alcanzar la cumbre?
Ten el valor para no renunciar a subir por la montaña de la vida porque lo que siembras en esa tierra, es lo que levantas en tu cosecha...
Ten el valor para llegar a la cima, sé valiente para salir adelante, y una vez que hayas llegado, la meta te sabrá a gloria, porque tu eres quien  hace de su cuesta lo difícil o lo sencillo…
Ten el valor de subir por esa montaña, arriésgate, y aunque a veces sientas miedo.. aférrate,.. y ten valor, ese valor que solo los triunfadores pueden obtener,..
Y la vida misma te hará comprender que con valor y fe, todo lo que tu quieras lo podrás emprender.
No olvides que la montaña de la vida está siempre a tus pies…
tan solo ten el valor…

Encar_AM
www.reflejosdeluz.net


Lo demás lo hará Dios


Tú no fuerzas una flor a que abra,
la flor la abre Dios,
tú la plantas, la riegas, la resguardas,
lo demás lo hace Dios.

Tú no obligas a un amigo a que te ame,
el amor lo da Dios,
tú le sirves, le ayudas, en ti la amistad arde,
lo demás lo hace Dios.

Tú no obligas a un alma a que crea,
la Fe la da Dios,
tú trabajas, confías y esperas,
lo demás lo hace Dios.

Así que no trates de adelantarte a Su plan de amor,
trabaja, ayuda, vive para amarle,
lo demás lo hará Dios.

Buenos días

Aquí nos tienes, Señor,
Siempre dispuestos,
Rodeados de libros y tareas,
Y con el corazón abierto,
Siempre abierto
Por si quieres llamar a nuestra puerta.

Queremos encontrarte en nuestras cosas,
En la cultura, en la familia y en la escuela
Y gritar a una voz que te queremos.
¡Te invitamos a sentarte en nuestra mesa!
No dejes que seamos insensibles
Al inmenso dolor que nos rodea.
Danos entrañas de misericordia
Para compartir los gozos y las penas.

Aquí estamos, Señor,
Por si nos llamas,
Dispuestos a comenzar nuestra tarea
De la mano de María, nuestra madre,
La mujer siempre fiel, sencilla y buena.
Quédate, Señor, junto a nosotros
Que tu luz ilumine nuestra senda.

Yo quiero vivir (Oración)


Señor Jesús, tú eres la Vida;
tú viniste al mundo para traernos
la vida en abundancia;
tú entregaste en la cruz tu propia vida
por nosotros.
Yo quiero vivir.
Tú eres el único que tiene palabras de vida,
tú eres el pan de vida, de tí, muerto en la cruz,
brotaron ríos de agua viva
que era el Espíritu Santo.
Yo quiero vivir; yo necesito vivir
y vivir para siempre.
No quiero seguir muriendo
ni buscando el agua de la vida
en pozos secos.
No quiero que me mate
una cultura de la muerte.
Yo quiero vivir y dar la vida,
quiero ser instrumento y comunicador de vida a mis hermanos jóvenes.
No quiero verlos envejecer prematuramente ni morir dramáticamente
en los brazos del placer,
de la droga o la violencia.
Tú eres la Vida, Señor,
porque eres la Verdad y el Camino.
Yo quiero recorrer ese Camino
y enseñarlo a mis hermanos;
yo quiero abrazarme a esa Verdad
y mostrarla a los jóvenes que buscan;
yo quiero, Señor, vivir tu Vida plenamente
en el amor y en la alegría y dando fruto.
Por eso quiero vivir insertado plenamente en ti,
como sarmiento vivo en la vid verdadera
para producir frutos abundantes.
No importa si el Padre me poda por la cruz
para dar más frutos.
Quiero vivir la Vida como la vivió María,
tu Madre y madre nuestra:
en el silencio y la oración, en el servicio y la cruz,
en la resurrección y la esperanza.
Tú, María, nos diste una vez al
"Autor de la Vida"; hoy yo te lo pido de nuevo
para mí y para todos los jóvenes del mundo.
Porque sólo así tendremos en Cristo
un mundo nuevo, más justo, más fraterno,
más humano; un mundo más lleno de amor,
de alegría y de esperanza;
un mundo donde la naturaleza exprese
la belleza de su Creador,
el hombre revele la imagen de su Dios
y el cristiano proclame la bondad
y la ternura de su Padre.
Pero, entonces, hay que aprender a decir
que Sí al Señor, como tú lo hiciste;
y tocaremos con las manos, como tú en Belén,
la Vida que estaba en Dios, se manifestó
"y nosotros la hemos visto, damos testimonio
y la anunciamos"
Amén

Eduardo F. Card. Pironio

La vida es como...


"La vida es como jugar con una pelota en la pared,
Si fuera jugada una pelota azul, ella volverá azul,
Si fuera jugada una pelota verde, ella volverá verde,
Si la pelota fuera jugada franca, ella volverá franca,
Si la pelota fuera jugada con fuerza, ella volverá con fuerza,
Por eso nunca juegue una pelota de la vida, de manera que
Usted no esté preparado para recibirla.
La vida no dá, ni presta,
No se conmueve ni se apiada,
Todo lo que ella hace es
retribuir y transferir,
aquello que nosotros le ofrecemos."

Albert Einstein

Buenos días

Oración de San Francisco de Asís
Señor,
hazme un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo armonía,
donde hay error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo la luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.

Lo verdaderamente importante


Lo verdaderamente importante no son las posibles grandes victorias o los grandes éxitos ocasionales, ni siquiera el llegar a la meta que nos hemos propuesto. 
Lo que verdaderamente cuenta son los continuados esfuerzos que culminan en pequeños éxitos, los triunfos consecutivos del día a día.... 
Bernabé Tierno

Celebra la vida

Piensa libremente. Practica la paciencia. Sonríe con frecuencia. Saborea los momentos especiales. Vive el mensaje de Dios. Haz amigos nuevos. Redescubre los de antes. Di a tus seres amados que los amas. Siente profundamente. Olvida los problemas. Perdona a un enemigo. Ten esperanzas. Crece. Sé loco. Cuenta tus bendiciones. Observa los milagros. Óbralos. Descarta las preocupaciones. Da. Cede. Ten esa confianza que permite recibir. Corta algunas flores. Compártelas. Cumple una promesa.
Busca arcos iris. Contempla las estrellas. Percibe la belleza por doquier.
Trabaja mucho. Sé Prudente. Trata de comprender. Reserva tiempo para la gente. Reserva tiempo para ti mismo. Ríe con ganas. Esparce la alegría. Acepta un riesgo. Ofrécete. Ábrete a alguien. Prueba algo nuevo. Aminora la marcha. Sé blando, a veces. Cree en ti mismo. Confía en otros. Mira un amanecer. Escucha la lluvia. Rememora. Llora cuando te sea preciso. Cree en la vida. Ten fe. Disfruta de lo maravilloso. Reconforta a un amigo. Alberga ideas buenas. Comete algunos errores. Aprende de ellos. CELEBRA LA VIDA 

Tú dices...

Tú dices: "Es imposible" Dios te dice: Todo es posible. (Lucas 18:27)
Tú dices: "Estoy muy cansado." Dios te dice: Yo te haré descansar. (Mateo 11:28-30)
Tú dices: "Nadie me ama en verdad." Dios te dice: Yo te amo. (Juan 3:16 y Juan 13:34)
Tú dices: "No puedo seguir." Dios te dice: Mi gracia es suficiente. (II Corintios 12:9 y Salmo 91:15)
Tú dices: "No puedo resolver las cosas." Dios te dice: Yo dirijo tus pasos. (Proverbios 3:5-6)
Tú dices: "Yo no lo puedo hacer." Dios te dice: Todo lo puedes hacer. (Filipenses 4:13)
Tú dices: "Yo no soy capaz." Dios te dice: Yo soy capaz. (II Corintios 9:8)
Tú dices: "No vale la pena." Dios te dice: Si valdrá la pena. (Romanos 8:28)
Tú dices: "No me puedo perdonar." Dios dice: YO TE PERDONO. (I Juan 1:9 y Romanos 8:1)
Tú dices: "No lo puedo administrar." Dios dice: Yo supliré todo lo que necesitas. (Filipenses 4:19)
Tú dices: "Tengo miedo." Dios te dice: No te he dado un espíritu de temor. (I Timoteo 1:7)
Tú dices: "Siempre estoy preocupado y frustrado." Dios te dice: Hecha tus cargas sobre mi. (I Pedro 5:7)
Tú dices: "No tengo suficiente fe." Dios te dice: Yo le he dado a todos una medida de fe. (Romanos 12:3)
Tú dices: "No soy suficientemente inteligente." Dios te dice: Yo te doy sabiduría. (I Corintios 1:30)
Tú dices: "Me siento muy solo." Dios dice: Nunca te dejaré, ni te desampararé. (Hebreos 13:5)

Recuerda: CRISTO TE AMA

Nueva canción de Luis Guitarra "El mundo es de todos"

Montaje audiovisual de la canción infantil "El mundo es de todos" del cantautor Luis Guitarra con ilustraciones de María del Mar Carles RJM.
Realizado por Mario Pablo Sánchez Barrón (Granada - 2015)

viernes, 7 de julio de 2017

Vivir el 14 domingo de TO, ciclo A

MATEO 11, 25-30

En aquella ocasión exclamó Jesús: - Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, porque, si has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, se las has revelado a la gente sencilla; sí, Padre, bendito seas, por haberte parecido eso bien. Mi Padre me lo ha entregado todo; al Hijo lo conoce sólo el Padre y al Padre lo conoce sólo el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Acercaos a mí todos los que estáis rendidos y abrumados, que yo os daré respiro. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy sencillo y humilde: encontraréis vuestro respiro, pues mi yugo es llevadero y mi carga ligera.

TRES LLAMADAS DE JESÚS

El evangelio de Mateo ha recogido tres llamadas de Jesús que hemos de escuchar con atención sus seguidores, pues pueden transformar el clima de desaliento, cansancio y aburrimiento que a veces se respira en algunos sectores de nuestras comunidades cristianas.
«Venid a mí todos los que estáis fatigados y agobiados, y yo os aliviaré».
Es la primera llamada. Está dirigida a todos los que viven su religión como una carga pesada. No son pocos los cristianos que viven agobiados por su conciencia. No son grandes pecadores. Sencillamente han sido educados para tener siempre presente su pecado y no conocen la alegría del perdón continuo de Dios. Si se encuentran con Jesús se sentirán aliviados.
Hay también cristianos cansados de vivir su religión como una tradición gastada. Si se encuentran con Jesús aprenderán a vivir confiando en un Dios Padre. Descubrirán una alegría interior que hoy no conocen. Seguirán a Jesús no por obligación, sino por atracción.
«Cargad con mi yugo, porque es llevadero, y mi carga, ligera».
Es la segunda llamada. Jesús no agobia a nadie. Al contrario, libera lo mejor que hay en nosotros, pues nos propone vivir haciendo la vida más humana, digna y sana. No es fácil encontrar un modo más apasionante de vivir.
Jesús libera de miedos y presiones, no los introduce; hace crecer nuestra libertad, no nuestras servidumbres; despierta en nosotros la confianza, nunca la tristeza; nos atrae hacia el amor, no hacia leyes y preceptos. Nos invita a vivir haciendo el bien.
«Aprended de mí, que soy sencillo y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras vidas».
Es la tercera llamada. Hemos de aprender de Jesús a vivir como él. Jesús no complica la vida. La hace más clara y sencilla, más humilde y más sana. Ofrece descanso. No propone nunca a sus seguidores algo que él no ha vivido. Por eso puede entender nuestras dificultades y nuestros esfuerzos, puede perdonar nuestras torpezas y errores, animándonos siempre a levantarnos.
Hemos de centrar nuestros esfuerzos en promover un contacto más vital con Jesús en nuestras comunidades, tan necesitadas de aliento, descanso y paz. Me entristece ver que es precisamente su modo de entender y de vivir la religión lo que conduce a no pocos, casi inevitablemente, a no conocer la experiencia de confiar en Jesús. Pienso en tantas personas que, dentro y fuera de la Iglesia, viven «perdidas», sin saber a qué puerta llamar. Sé que Jesús podría ser para ellas la gran noticia.

José Antonio Pagola

viernes, 30 de junio de 2017

Vivir el domingo 13 TO, ciclo A

MATEO 10, 37-42
El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que ponga al seguro su vida, la perderá, y el que pierda su vida por causa mía, la pondrá al seguro. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe a mí recibe al que me ha enviado. El que recibe a un profeta en calidad de profeta tendrá recompensa de profeta; el que recibe a un justo en calidad de justo, tendrá recompensa de justo; y cualquiera que le dé a beber aunque sea un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por su calidad de discípulo, no se quedará sin recompensa, os lo aseguro.

LA FAMILIA NO ES INTOCABLE

Con frecuencia, los creyentes hemos defendido la «familia» en abstracto, sin detenernos a reflexionar sobre el contenido concreto de un proyecto familiar entendido y vivido desde el Evangelio. Y, sin embargo, no basta con defender el valor de la familia sin más, porque la familia puede plasmarse de maneras muy diversas en la realidad.
Hay familias abiertas al servicio de la sociedad y familias replegadas sobre sus propios intereses. Familias que educan en el egoísmo y familias que enseñan solidaridad. Familias liberadoras y familias opresoras.
Jesús ha defendido con firmeza la institución familiar y la estabilidad del matrimonio. Y ha criticado duramente a los hijos que se desentienden de sus padres. Pero la familia no es para Jesús algo absoluto e intocable. No es un ídolo. Hay algo que está por encima y es anterior: el reino de Dios y su justicia.
Lo decisivo no es la familia de carne, sino esa gran familia que hemos de construir entre todos sus hijos e hijas colaborando con Jesús en abrir caminos al reinado del Padre. Por eso, si la familia se convierte en obstáculo para seguir a Jesús en este proyecto, Jesús exigirá la ruptura y el abandono de esa relación familiar: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí. El que ama a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí».
Cuando la familia impide la solidaridad y fraternidad con los demás y no deja a sus miembros trabajar por la justicia querida por Dios entre los hombres, Jesús exige una libertad crítica, aunque ello traiga consigo conflictos y tensiones familiares.
¿Son nuestros hogares una escuela de valores evangélicos como la fraternidad, la búsqueda responsable de una sociedad más justa, la austeridad, el servicio, la oración, el perdón? ¿O son precisamente lugar de «desevangelización» y correa de transmisión de los egoísmos, injusticias, convencionalismos, alienaciones y superficialidad de nuestra sociedad?
¿Qué decir de la familia donde se orienta al hijo hacia un clasismo egoísta, una vida instalada y segura, un ideal del máximo lucro, olvidando todo lo demás? ¿Se está educando al hijo cuando lo estimulamos solo para la competencia y rivalidad, y no para el servicio y la solidaridad?
¿Es esta la familia que tenemos que defender los católicos? ¿Es esta la familia donde las nuevas generaciones pueden escuchar el Evangelio? ¿O es esta la familia que también hoy hemos de «abandonar», de alguna manera, para ser fieles al proyecto de vida querido por Jesús?

José Antonio Pagola

viernes, 23 de junio de 2017

Compartiendo vida... Hogueras de San Juan

Atravesar una hoguera puede significar dejar atrás aquellas cosas de nuestra vida de las que queremos desprendernos.
Atravesar una hoguera es sentir el calor de la vida, renovar el aire del que queremos alimentarnos.
Arriesgarse ante el peligro de cruzar unos leños ardiendo sólo tiene sentido cuando por dentro hay un deseo profundo de desafiar a aquello que nos hace daño, aquello que no nos acerca a los demás ni a nosotros mismos.
Correr hacia la luz es el primer paso para dejarnos invadir por el calor de aquello que anhelamos, sin embargo no podemos quedarnos en el centro de la hoguera porque nos destruiría, moriríamos.
Del mismo modo, la vida consiste en un constante acercamiento a la luz, acoger su calor, respirar, transmitir ese calor a las personas que nos rodean y... seguir corriendo hacia la luz para renovarnos constantemente.

Encar_AM
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Vivir el domingo 12 del TO, ciclo A

MATEO 10, 26-33
Con que no les cojáis miedo, porque nada hay cubierto que no deba descubrirse ni nada escondido que no deba saberse; lo que os digo de noche, decidlo en pleno día, y lo que escucháis al oído, pregonadlo desde la azotea. Tampoco tengáis miedo de los que matan el cuerpo pero no pueden matar la vida; temed si acaso al que puede acabar con vida y cuerpo en el fuego. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo caerá al suelo sin que lo sepa vuestro Padre. Pues, de vosotros, hasta los pelos de la cabeza están contados. Con que no tengáis miedo, que vosotros valéis más que todos los gorriones juntos. En conclusión: Por todo el que se pronuncie por mí ante los hombres, me pronunciaré también yo ante mi Padre del cielo; pero al que me niegue ante los hombres, lo negaré yo a mi vez ante mi Padre del cielo.

NUESTROS MIEDOS

Cuando nuestro corazón no está habitado por un amor fuerte o una fe firme, fácilmente queda nuestra vida a merced de nuestros miedos. A veces es el miedo a perder prestigio, seguridad, comodidad o bienestar lo que nos detiene al tomar las decisiones. No nos atrevemos a arriesgar nuestra posición social, nuestro dinero o nuestra pequeña felicidad.
Otras veces nos paraliza el miedo a no ser acogidos. Nos atemoriza la posibilidad de quedarnos solos, sin la amistad o el amor de las personas. Tener que enfrentarnos a la vida diaria sin la compañía cercana de nadie
Con frecuencia vivimos preocupados solo de quedar bien. Nos da miedo hacer el ridículo, confesar nuestras verdaderas convicciones, dar testimonio de nuestra fe. Tememos las críticas, los comentarios y el rechazo de los demás. No queremos ser clasificados. Otras veces nos invade el temor al futuro. No vemos claro nuestro porvenir. No tenemos seguridad en nada. Quizá no confiamos en nadie. Nos da miedo enfrentarnos al mañana.
Siempre ha sido tentador para los creyentes buscar en la religión un refugio seguro que nos libere de nuestros miedos, incertidumbres y temores. Pero sería un error ver en la fe el agarradero fácil de los pusilánimes, los cobardes y asustadizos.
La fe confiada en Dios, cuando es bien entendida, no conduce al creyente a eludir su propia responsabilidad ante los problemas. No le lleva a huir de los conflictos para encerrarse cómodamente en el aislamiento. Al contrario, es la fe en Dios la que llena su corazón de fuerza para vivir con más generosidad y de manera más arriesgada. Es la confianza viva en el Padre la que le ayuda a superar cobardías y miedos para defender con más audacia y libertad el reino de Dios y su justicia.
La fe no crea hombres cobardes, sino personas resueltas y audaces. No encierra a los creyentes en sí mismos, sino que los abre más a la vida problemática y conflictiva de cada día. No los envuelve en la pereza y la comodidad, sino que los anima para el compromiso.
Cuando un creyente escucha de verdad en su corazón las palabras de Jesús: «No tengáis miedo», no se siente invitado a eludir sus compromisos, sino alentado por la fuerza de Dios para enfrentarse a ellos.

José Antonio Pagola

A Jesús de Nazaret

Jesús: Maestro entre los discípulos, amigo, entre los amigos,
Dios, entre los hombres.
Como los doce, estamos en oración puestos nuestros ojos en Ti, y te suplicamos que prepares nuestra tierra, renueves los surcos de nuestro corazón, dejes caer tu lluvia sobre nuestra sequía, apartes las piedras y las durezas pesadas del camino.

Haznos:
tierra permeable,
mullida y abierta a tu voluntad,
donde pueda brotar la esperanza,
donde se pueda recoger alegría,
donde pueda detenerse
el joven que empieza a vivir,
el niño indefenso,
el viajero, cansado de la vida,
el que busca, el que desespera…

Te lo pedimos unidas, entre nosotras y con María.
Te lo pedimos unidas a Ti, porque sólo así podemos encontrar la vida.

Cada detalle cuenta


Si cuidas una abeja,
habrá más miel en el panal.
Si evitas una injusticia,
habrá más justicia en el mundo.
Si cultivas un rosal,
habrá más rosas en el jardín.
Si amas, Dios estará más
presente en el mundo.
Si siembras un grano de trigo,
habrá más pan sobre la tierra.
Si enciendes una vela,
habrá más luz en la noche.
Si vives en la verdad,
habrá menos mentira en el mundo.
Si cuidas un nido de golondrinas,
habrá más golondrinas en primavera.
Si vives en libertad,
habrá más libertad en el mundo.
Si enciendes un fuego,
habrá menos frío en el invierno.
Si irradias tu alegría,
habrá menos tristezas en el mundo.
Si esperas cambiar tú cuando haya
cambiado el mundo,
morirás sin haber vivido;
Si comienzas cambiando tú,
ya estás cambiando el mundo...

René Trossero

Buenos días

Padre Nuestro:
No digas “Padre” si cada día no te portas como un hijo.
No digas “Nuestro” si vives aislado y siendo un egoísta.
No digas “que estás en los cielos”, si sólo piensas en las cosas de la tierra.
No digas “Santificado sea tu nombre” si no honras.
No digas “Venga a nosotros tu reino”, si lo confundes con el dinero.
No digas “Hágase tu voluntad” si no la aceptas cuando es dolorosa.
No digas “Nuestro pan dánoslo hoy”, si no te preocupas de la gente sin pan y cobijo.
No digas “Perdona nuestras deudas” si no eres capaz de perdonar a deudores.
No digas “No nos dejes caer en la tentación” si tienes la intención de seguir pecando.
No digas “Líbranos del mal” si no tomas partido contra el mal.
No digas “Amen” si no has tomado en serio estas palabras.